A propósito de Sudáfrica

Con un mes de retraso sobre lo previsto, pero ahí vamos:

En la web de Gizmodo me encuentro con el siguiente artículo, inusual para la temática habitual de esta web:  Los “preservativos con dientes” lucharán contra las violaciones en Sudáfrica

De cual rescataré un par de párrafos para el que no quiera seguir el enlace:

"El concepto es tan sencillo que por eso lo hace eficaz, el dispositivo se coloca en la vagina como si fuera un diafragma, y en su interior cuenta con unos dientes de sierra que se hincan en la carne del pene tras la primera penetración.

De esta manera el Rape-Axe se queda fijado al pene y no sólo no puede quitarse sin ir a un médico, sino que cada vez se aprieta más e imposibilita orinar. Además de parar la violación y marcar al violador, consigue que la víctima no pueda contraer enfermedades o quedarse embarazada."



 El infernal invento



Si el invento ya me parece sonrojante, más aún me lo parece el hecho de que sea analizado como una buena idea que veremos si funciona. ¿Cómo puede ser eso una buena idea? Yo comprendo la búsqueda desesperada de soluciones para un problema tan grave, pero no se puede sacar adelante la primera idea radical de taberna que se le venga a uno a la cabeza, con la que quizás vas a perjudicar a más gente de la que beneficias porque, suponiendo ya están suponiendo:

- Que será lo suficientemente cómodo y a la vez robusto para que la misma mujer no corra riesgo de dañarse con él, y a la vez su uso pueda ser diario y no anecdótico

- Que no será fácilmente evitable/detectable (supongo que para el que no sabe nada del tema).

- Que realmente no va a ser posible cortarlo/extraerlo, especialmente cuando se baja la erección.

- Que ninguna mujer va a usarlo con maldad (o simplemente tener un despiste), marcando a alguien casi objetivamente como violador (aparte del gran sufrimiento físico previo) cuando en realidad no lo es.

- Que las reacciones de los presuntos violadores no serán tan agresivas  como para que se convierta en peor el remedio que la enfermedad, o que el dolor será tan fuerte que impedirá dichas reacciones
Prefiero la tradicional idea del cinturón de castidad, ya que estamos

La única posibilidad de que me parezca una buena idea es que estos condones maléficos realmente no existan y sólo hayan difundido el rumor lo suficiente para que más de uno se lo piense a la hora de violar a nadie

2 comentarios:

Juan Carlos dijo...

joder que cabrones...aunque le he dado vueltas a una cosa que pones y es verdad...en cuanto la metes, del propio dolor dejaras de estar empalmado, podras sacarla así, no?

Lord Ladillus dijo...

Llevo años oyendo hablar de ellos, y efectivamente veía como directa la reacción ultraviolenta del violador contra la mujer, que ya previamente tenía rendida (presa fácil para toda las palizas habidas y por haber, por tanto).