El joven húngaro hispanoparlante se ve que debía de trabajar de promoción para el turismo, bien para una cadena privada o bien para el gobierno húngaro, el caso es que nos ofreció toda la información sobre la ciudad que le pedimos (mapas y demás) y nos indicó unos cuantos hostales, entre los que nos recomendó uno, que estaba bien situado y costaba 13 euros. Nosotros teníamos la esperanza de encontrar sitios más baratos por lo que habíamos visto en Internet, pero acabamos aceptando ese sitio por la primera noche y ya veríamos qué hacíamos con la segunda. Lo definitivo para que aceptáramos era que nos iba a proporcionar un autobús gratis hasta el hostal. Una vez llegados a la estación, le dijimos a nuestro nuevo amigo que queríamos antes de montarnos en ningún lado, ir a sacarnos la reserva para el tren de nuestro próximo destino (Viena) para no encontrarnos sorpresitas, y nos dijo que nos esperaría fuera. La tía que nos atendió nos insistió en que ese tren no necesitaba reserva, después de dificultades iniciales para hacernos entender. Estábamos escarmentados de la noche anterior así que nosotros venga a insistirle, y ella venga a decir “NO PAY, JUST GO!”. Total, que tuvimos que creerla e irnos de allí, pero no nos íbamos tranquilos. Volveríamos, para que nos atendiera otra persona.
Llegó el momento de salir al exterior, nuestro verdugo nos acompañó hasta allí, y luego nos dejó con una señorita de bastante buen ver que fue a quien seguimos para llegar hasta el “bus”. Yo creo que ni tan siquiera llegó a abrir la boca la chica. De repente, se nos indicaba que ya habíamos llegado, y estábamos frente a una furgoneta roja supercutre, descrita humorísticamente como bus por el gran humorista del joven húngaro. Yo, que fui el que más reticencias tuvo del grupo a la hora de confiar en nuestro verdugo y de aceptar el sitio que nos propuso, ya me vi la muerte de cerca, y veía como sentenciábamos nuestra condena mientras metíamos nuestro equipaje en el maletero. Al menos no moriríamos solos, una japo y dos turistas más también habían sido estafados por los malévolos húngaros. El conductor de la furgoneta tenía un poco pinta de loco, y nos preguntó a todos sobre donde nos bajábamos, ya que paraba en dos hostales. La tensión en el interior de la furgoneta había que aliviarla cantando, porque encima el tío conducía como le daba la gana y se saltaba semáforos. Contra todo pronóstico, finalmente llegamos al recinto.
--- Spoil de transcripción al pc: nunca os saquéis el carnet de alberguista, que luego no te vale para nada, en todos los sitios intentamos darle utilidad pero que si ya estaba más barato que el descuento que nos darían por eso, que si ya no pertenece a la red, que si no se qué… ---
Tanto la habitación como el baño estaban hechos una mierda en cuanto a limpieza. Allí no debía limpiarse desde hacía muuucho tiempo. Eso nos deprimió un poco, especialmente a Víctor, que tuvo una crisis de moral importante xD. Para animarnos un poco, después de darnos una ducha y comer el pan de kilo con atún y tomate de forma un poco pobre, nos pusimos los 4 camisetas rojas para ir conjuntados.
the frikest escribiendo el diario en Budapest
Ya en la calle, Víctor y yo tuvimos un feliz reencuentro en un supermercado con la Cherry Coke :D, nos compramos una rica botella de 2 litros para los dos (y no sería la última desde luego). Luís sin embargo tuvo un desagradable encuentro con el agua con gas y el agua carbonatada (En Europa gusta mucho no dejar el agua tal y como tiene que estar xD). Un poco de turismo por las calles de Pest, viendo el parlamento, haciendo el try de entrar en algún museo, etc. Luís y Pablo sí que subieron a una basílica pagando 400ft, los de economía más de guerra preferimos quedarnos abajo y dar una vuelta, que acabó conmigo tumbadito al sol y Víctor al sol también pero sentado. Al volver a reunirnos, cambiamos algo más de dinero del que traíamos cambiado desde Italia (a peor cambio que el que conseguimos allí).
Todo el tiempo estuvimos fijándonos en algún sitio barato para cenar, uno de los que vimos era un buffet libre por 990ft (poco más de 4 euros), pero era de lunes a viernes y nosotros íbamos a estar Sábado y Domingo. Finalmente elegimos un chino, cuyo menú costaba 800ft y consistía en un gran plato típico chino (tipo ternera con setas, pollo con almendras, etc) y una botella de 50cl de muchos sabores a elegir (fanta de manzana, cherry coke…). El plato nos llenó bastante, por lo bien servido que estaba, y por lo cerrado que teníamos el estómago (incluso yo).
En el Burger King había una hamburguesa hawaiana que me dieron ganas de probar, los menús costaban unos 1000ft de media, gracioso era como estaban conectados el Burger King y el McDonalds por salidas directas para cada uno de los dos a través de unos túneles tipo bocas de metro. Dejamos la zona de Buda (la ciudad se divide en dos, Buda y Pest) para mañana, y una parte de Pest también. Antes de recogernos miramos un par de pensiones cercanas, pero eran igual o peores que la nuestra, así que nos quedamos finalmente otra noche allí. Aún no he conseguido cagar en todo el viaje. ¡La que está liando Zapatero! xD
