Lo primero de todo es contar que el tren volvimos a dormir poco y mal. Esta vez nos tocó una señora mayor y su hijo que, a diferencia del alemán del primer tren, no abandonaron el vagón en ningún instante. Molestias no causaron ninguna, pero nosotros aspirábamos a quedarnos con sus asientos para dormir un poco más cómodos, así que tuvimos que jodernos. Y no poco, teniendo en cuenta la longitud del viaje. Tocaba tirar de físico en Milán después de dos días sin apenas dormir.
La estación de Milán es una mieeeerda, y subimos y bajamos tantas veces las escaleras buscando el punto de información que parecía aquello la casa de los locos de Las doce pruebas de Astérix. Ya no se si finalmente conseguimos el mapa en la estación o en un hotel cercano, lo que sí tengo claro es que en esta ciudad cargamos con las maletas encima porque la mieeeerda de estación no disponía de las taquillas perfectas esas, sino de una mierda de cobro similar al de Venecia e incompatible con la economía de guerra. Bueno, eso y que, como habíamos vuelto a Italia, los servicios volvían a ser de pago, y tuvieron que apoquinar Luís y Víctor, que entraron a cubrir sus necesidades fisiológicas.
Cuando por fin salimos al exterior definitivamente (en realidad ya habíamos salido y entrado en nuestras vueltas de la casa de los locos) nos encaminamos en busca de un parque donde tumbarnos, no sin tomarnos un rico capuccino antes, ahora que ya estamos en último día y nos podemos permitir gastar todo lo que nos queda. Echamos un buen rato en el parque descansando y dándoles de comer a las palomas. Bueno, en realidad era tiro al blanco a veces con las migajas gordas de pan, medio paquete de pan de molde que les fue enviado trocito a trocito, unos mas grandes, otros más pequeñitos. Dice Víctor que la policía se nos acercó un poco a echarnos un vistazo, normal con nuestras pintas ya, ahí tiraos en el parque y cebándonos con las palomas jaja.
Ahora viene la visita turística 1 (pre-almuerzo), Milán no es que tuviera mucho que ver pero nos íbamos acercando por los lugares que el mapa nos indicaba, y uno de ellos fue el teatro alla scala, donde como no, Víctor, el friki de la ópera, se hizo foto. Foto que hubo que repetir varias veces por los coches/gente que pasaba, y otras circunstancias. Por cierto que en la plaza vi al teclista de Mägo de Oz, Sergio Cisneros "Kiskilla" (no garantizo que fuera él, pero vamos, el pelo igual, la cara similar, una camiseta de Mägo donde por detrás ponía Kiskilla...xD), aunque también digo que si efectivamente era él, lo vi un poco desmejorado xD.
A la vigesimoquinta fue la vencida
Pues nos recorrimos la calle y de llena nada, estaba casi todo cerrado. En el primero entramos atraídos por el tamaño de los platos de pasta que portaban los clientes, pero nos salimos asustados cuando vimos los precios de las porciones de pizza (viendo luego los precios de pasta/tamaño, a saber como serían las porciones...). Lo gracioso fue que nos salimos cuando ya nos estaba atendiendo una señorita aprovechamos que se fue a cogernos mesa para salirnos de allí, y eso que la íbamos liando por todos lados con nuestras mochilas de exploradores xD. Al final de la calle estábamos hambrientos e infernados, había quien incluso optaba por irnos otra vez en dirección al centro, pero se impuso un poco la cordura y nos fuimos de nuevo al principio de calle, las opciones eran restaurante 1º o 2º, objetivamente tenía mejor pinta el 1º, así que reunimos un poco de valor después de nuestro mutis por el foro y nos reincorporamos. La tía no nos dijo nada, nos prepararon la mesa y acomodamos como pudimos nuestras mochilas por allí enmedio xD. El restaurante se llama Woodstock 3, los platos de pasta valen unos 5 euros, y su tamaño es...pues del estilo del que nos preparamos nosotros en Viena en la pensión, tamaño rey du le buffet xD. Mereció la pena, una lástima que no tenga foto de los platos.
De vuelta desde la quinta puñeta hasta el centro, en nuestro recorrido de monumentos, hayamos uno que no venía en ninguna guía turística, se trataba de una ragazza que atendía en un mostrador de información de un supermercado, el cuerpo no se lo pudimos ver porque estaba sentada, pero la belleza de la cara era SPETTACOLARE. Acto seguido esta gente compraron un rasca, asunto que tenían pendiente desde su anterior estancia hacía meses en Roma, donde estuvieron enganchados cual ludópatas (bromas de tirar de palanca cada vez que se veía un Casino durante el interraíl), pero la liaron y compraron uno de loto, quizá les ha tocado y son millonarios y a estas alturas aún no lo saben.
Zona interior del Castello Sforzesco
Las fotos pertenecen a la mochila de Víctor
No podemos explicar como no petó,a pesar de las multiples roturas
Gacela Prestige, nunca mais
Llegamos a la estación, llevando la mochila cada uno como podía que todavía se pensaría la gente que somos unos frikis y las llevábamos así por gusto (que es cierto que somos unos frikis, pero no es ese el motivo). Llegamos dispuesto a coger el primer tren que saliera hacia Bérgamo, no teníamos reserva así que esperábamos que no hiciera falta/no nos la pidieran. En el tiempo que restaba para que pasara el primer tren, Pablo encontró la lata de Red Bull Cola que llevaba medio viaje buscando (en Alemania por ejemplo la vimos en publicidad pero no a la venta). Está mejor que el normal, al menos para mi gusto, sabe como a la gomita típica de botella de cocacola xD.
ricooo
Finalmente me ha salido la entrada más larga de todas me parece, creo que mi memoria ha respondido a la exigencias xD
Saludos