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El Banquero

Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped.
Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar.
Le preguntó a uno de ellos:
- ¿Por qué están comiéndose el césped?
- No tenemos dinero para comida. - dijo el pobre hombre - Por eso tenemos que comer césped.
- Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré - dijo el banquero.
- Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.
- Que vengan también, - dijo nuevamente el banquero.
Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:

- Ud. también puede venir.
El hombre, con una voz lastimosa dijo:
- Pero, Sr., yo también tengo esposa y seis hijos conmigo!
- Pues que vengan también. - respondió el banquero.
Entraron todos en el enorme y lujoso coche. Una vez en camino, uno de los hombres miró al banquero y le dijo:
- Sr., es usted muy bueno. Muchas gracias por llevarnos a todos!!!
El banquero le contestó: -¡Hombre, no tenga vergüenza, soy muy feliz de hacerlo!.
Les va a encantar mi casa.... ¡El césped está como de veinte centímetros de alto!

Moraleja:
Cuando creas que un banquero te está ayudando, piénsalo dos veces.

Un cuento

Un hombre le pidió una tarde a su vecino una olla prestada. El dueño de la olla no era demasiado solidario, pero se sintió obligado a prestalar.
A los 4 días, la olla no había sido devuelta, así que, con la excusa de necesitarla, fue a pedirle a su vecino que se la devolviera.
-Casualmente iba a subir a su casa a devolvérsela... ¡el parto fue tan difícil!
-¿Qué parto?
-El de la olla.
-¿Cómo?
-Ah,¿no lo sabías? La olla estaba embarazada.
-Sí, y esa misma noche tuvo familia. Por eso tuvo que hacer reposo, pero ahora ya está recuperada.
-¿Reposo?
-Sí, un segundo por favor.
-Y, entrando en su casa, sacó la olla, una jarrita, y una sartén.
-Esto no es mío. Sólo la olla.
-No, es tuyo. Son las hijas de la olla. Si la olla es tuya, las hijas también lo son.
El hombre pensó que su vecino estaba completamente loco, pero que era mejor seguirle la corriente.
-Bueno, gracias.
-De nada, adiós.
Esa misma tarde, el vecino volvió a llamar a su puerta.
-Vecino, ¿me puedes prestar un destornillador y una pinza?
El hombre se sentía ahora más obligado que antes.
-Sí, claro.
Entró en su casa y salió con la pinza y el destornillador.
Pasó casi una semana y, cuando ya estaba pensando en ir a recuperar sus cosas, el vecino llamó a su puerta.
-Ay vecino, ¿usted lo sabía?
-¿El qué?
-Que el destornillador y la pinza son pareja.
-¡No me diga! - dijo el hombre, con los ojos desorbitados - no lo sabía.
-Mire, fue un descuido mío. Durante un ratito los dejé solos y se ha quedado embarazada.
-¿La pinza?
-¡La pinza! Le he traído a sus hijos.
Y, abriendo una canastilla, le entregó algunos tornillos, tuercas y clavos que, según él, había parido la pinza.
<>, pensó el hombre. Pero los clavos y los tornillos siempre venían bien.
Pasaron dos días. El vecino pedigüeño apareció de nuevo.
-El otro día, cuando le traje la pinza, me di cuenta de que tiene usted sobre la mesa una hermosa ánfora de oro. ¿sería tan gentil de prestármela durante una noche?
Al dueño de la ánfora le tintinearon los ojos.
-Cómo no-dijo, en generosa actitud. Y entró en su casa para salir con el ánfora que le habían pedido prestada.
-Gracias, vecino. Adiós.
-Adiós.
Pasó aquella noche, y también la siguiente, y el dueño del ánfora no se atrevía a llamar a casa de su vecino para pedirle que se la devolviera. Sin embargo, habiendo transcurrido una semana, no pudo resistir su ansiedad y fue a reclamar el ánfora a su vecino.
-¿El ánfora?-dijo el vecino-.Ah, ¿no se ha enterado?
-¿De qué?
-Murió en el parto.
-¿Cómo que murió en el parto?
-Sí, el ánfora estaba embarazada y, durante el parto, murió.
-Dígame, ¿usted cree que soy estúpido? ¿Cómo va a estar embarazada una ánfora de oro?
-Mire, vecino. Usted aceptó el embarazo y el parto de la olla. Aceptó también la boda y la descendencia del destornillador y la pinza. ¿Por qué no habría ahora de aceptar el embarazo y la muerte del ánfora?




Bueno, y ahora es el momento de retaros a ver quien saca la mejor conclusión de este cuento xD. Espero sinceramente que colaboreis que darle a la tecla pa cosas así cuesta y necesito que sea recompensado para hacer otra cosa similar (llanto)

PD: Vamos a dedicarle el post al misterioso sr. anonimo, que hoy es su cumpleaños