Este post lleva doble dedicatoria: A Mena, por lo del capitalismo, y a Campano, por ser el que descubrió la ranura (pero fue demasiado carebear para sacar fotos) y por entrenar conmigo.
En el gimnasio donde entreno han colocado una máquina nueva (lo cual sería de agradecer, a pesar del cero espacio que hay) pero sorpresa la nuestra cuando la fuimos a probar por curiosidad (en realidad yo ya había probao anteriormente alguna de esas, cuando fui al corte inglés hace unas semanas con unos amigos) y no funcionaba. Yo me fui de allí, y Campano siguió curioseando un rato, hasta que me dijo que fuera para la máquina y mirara en el lateral derecho.
Esto vieron mis ojos al ver la máquina nueva.
Plataforma vibratoria, parece que le llaman
Y esto cuando volví a ver que quería Campano,
pero no así de borroso, que llevaba lentillas
Y esto un bonus que Campano quería que colocara,
mi nueva forma de llevar la toalla del gimnasio por la calle
El mayor de los capitalismos. El mejicano y sus picos limitados o el buffet chino /La Choza de la Manuela y su dejar de servir jarras en favor de botellas de pago han quedado en ridículo frente a semejante hazaña.